El primer lugar que solía visitar cuando entraba a alguna ciudad nueva es el cementerio. Me sentía en la obligación de ir esta tierra santa. Rodearme de los que ya no estaban solía causar cierta satisfacción. Yo estuve muy cerca de formar parte de “los que ya no están”.
- Mis mas cordiales saludos a ustedes que ya no están, si el cielo existe, espero que hayan sido recibidos ahí. Yo, creo que nunca podré llegar a un lugar tan puro como ese. Rueguen por mi alma perdida.
Camine por los silenciosos patios durante un tiempo, había perdido la noción del tiempo una vez entre al cementerio.
[Abandona el lugar ]
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Bienvenidos a mi mundo de sombras. Agradable? No, asi no es mi "Hogar"